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VII – Las Vegas, Parques Nacionales y Los Ángeles

Etapa VII

Las Vegas, Parques nacionales de EEUU y Los Ángeles

Etapa VII – Las Vegas, Parques Nacionales y Los Ángeles

Las Vegas

En el trayecto a nuestro hotel, el Excalibur, llamado así por su forma de castillo medieval, me sentí fuera de lugar. Los coches deportivos rugían por las calles y el sonido de las máquinas tragaperras inundaba el aire de los casinos. Las Vegas es una ciudad para gastar. Cada hotel es un mundo paralelo dónde se pierde la noción del tiempo, no se sabe si es de día o de noche. Los hoteles son la mayoría temáticos. Luxor es una pirámide oscura, con su esfinge incluida, recordando al antiguo Egipto. Caesars imita Roma, con estatuas y columnas. Quizás de los más impresionantes sea The Venetian, inspirado en Venecia, con canales, góndolas y gondoleros que te pasean tanto por fuera como por dentro del monstruoso edificio.
No nos perdimos el espectáculo gratuito de las fuentes del hotel Bellagio, cuyos chorros de agua danzan como bailarinas de ballet perfectamente coordinadas. También vimos el espectáculo de la erupción volcánica del hotel Mirage, donde un volcán entraba en erupción a cada hora de la tarde, entre música y humo.

Las Vegas, Nevada
Las Vegas, Nevada

Gran Cañón 

Alquilamos un coche al día siguiente ya que nuestros planes eran estar una semana visitando algunos de los parques nacionales que tiene Estados Unidos en esta zona, entre ellos Grand Canyon. Llegamos tras unas horas a Williams, donde nos alojamos un par de noches en un motel como los de las películas. Williams son cuatro calles mal contadas y, si no fuera por su cercanía al Cañón y porque por allí pasa la famosa Ruta 66, dudo que fueran más de cuatro casas.

El objetivo del día era visitar el Gran Cañón, así que hacia allá nos dirigimos. Compramos el pase llamado «America, the Beautiful«, un pase válido para un año para todos los parques nacionales del país. Sale rentable cuando se tiene pensado visitar tres o más parques en un año, el cual era nuestro caso.

Llegamos y tras caminar pocos minutos por la explanada del aparcamiento, entre los árboles, se vislumbraba algo así como un acantilado a lo lejos. Era como ver una montaña pero a la inversa, el observador se sitúa en la parte superior y la montaña, en este caso el cañón, se pierde hacia los abismos. La altura es impresionante.

Completamos la caminata que discurre entre el centro de visitantes, el Mather Point y el Yavapai Point que nos tomó poco más de una hora. Los senderos están en parte asfaltados. Otros son pura tierra, arena y piedra, pero están todos listados en su guía de senderismo y ordenados por niveles de dificultad.

Grand Canyon, Arizona
Grand Canyon, Arizona

Fuimos después al South Kaibab Trail, una caminata que se adentra hacia abajo a las entrañas del cañón. Se divide en tres partes. La primera de ellas termina en el Ooh Aah Point, a un kilómetro y medio desde el inicio, con 240 metros de desnivel y catalogado con una dificultad media. Este fue el tramo que hicimos, y tuvimos suficiente sendero y escalones para todo el día. El camino era precioso, pero no apto para personas con vértigo, ya que es estrecho, arenoso, pedregoso y con altos precipicios al lado del cañón. Es más fácil bajar que subir, por lo que se han de tener en cuenta los tiempos, lo que se baja en una hora se tarda el doble en subir.

Cuando ya terminamos tomamos de nuevo el autobús del parque y fuimos al Yaki Point, otro lugar con bonita panorámica. De repente el autobús paró en mitad de la carretera para ceder el paso a un enorme alce que cruzaba tranquilamente, mordisqueando hierbajos. Para terminar fuimos al Desert View Tower, una torre de piedra desde cuya base veríamos la preciosa puesta de sol sobre el cañón.

South Kaibab Trail, Grand Canyon
South Kaibab Trail, Grand Canyon

Al amanecer, después de recoger todo, volvimos al Gran Cañón. El día anterior habíamos recorrido casi toda la línea naranja del mapa, hoy tocaba la roja. Hicimos una caminata muy tranquila de unos cuatro kilómetros, íbamos casi solos. Vimos un ciervo, con sus enormes cuernos entre los árboles, huyendo de nosotros. El paseo discurría muy cerca del precipicio con impresionantes vistas del cañón y del río. Emprendimos a la tarde, antes de anochecer, viaje a Page, en Arizona.

Page

Allí nos dirigimos a lo que llaman aquí el Horseshoe Bend. En español sería algo así como la curva de la herradura. Los pocos turistas que había en el lugar se jugaban la vida para conseguir el mejor autorretrato al borde de los abismos.

Muy cerca teníamos el Lago Powell, así que fuimos hacia allá. Comimos en uno de los merenderos con las montañas Navajo al fondo y el lago a nuestros pies. Al volver al hotel paramos para hacer una pequeña caminata que iba por encima de la rosada y árida roca y que me hacía sentir como un piel roja.

Lake Powell, Arizona
Lake Powell, Arizona

Monument Valley

El siguiente objetivo era Monument Valley. Teníamos unas dos horas de trayecto hasta allí. Nos acercamos por la carretera 163, calificada como escénica y desde allí mismo disfrutamos de las impresionantes formaciones de rocas bien llamadas «monumentos». Allí pasamos varias horas haciendo fotos y disfrutando del panorama. Volvimos a casa por la misma carretera por la que vinimos, ninguna foto podía igualar lo que nuestros ojos grababan en nuestra memoria.

Monument Valley, Arizona
Monument Valley, Arizona

Bryce National Park

Tras pasar tres noches en Page nos dirigimos al Bryce National Park, a algo más de dos horas en dirección noroeste. El Bryce Canyon, además de ser un cañón como otros que habíamos visto, está plagado de columnas de piedra puntiagudas que miran al cielo. Me animé a hacer la caminata denominada Navajo Loop, la cual en forma circular va bajando entre las columnas, serpenteando entre ellas para luego volver a subir.

No estuvimos mucho más allí, el tiempo nos respetó bastante, pero aún teníamos otras dos horas, esta vez dirección suroeste, hasta casa de Zak, un amable guardabosques que nos acogería en su casa en La Verkin las siguientes dos noches.

Zion National Park

Tuvimos una suerte maravillosa ya que era guardabosques en el parque nacional Zion, el cual era nuestro destino para el día siguiente. Hablamos bastante con él y nos ayudó a identificar algunos animales que habíamos visto los días anteriores en otros parques, como los alces del Gran Cañón, o los ciervos mula de Bryce.
Sobre las ocho estábamos de camino hacia Zion National Park, el último de los parques que visitaríamos en el país.

Bryce National Park, Utah
Bryce National Park, Utah

Empezamos por el sendero llamado Canyon Overlook que Zak nos había recomendado hacer. Discurría por la pared de la montaña, bastante cerca en algunos momentos del precipicio, del cual no se veía el fondo. Vimos muchas cabras, primero de lejos pero, al continuar por el camino de piedra y doblar una curva, de repente unas quince cabras estaban pastando tranquilamente ocupando todo el sendero. Tuvimos que esperar un rato a que terminaran de comer ya que no queríamos enfadarlas y que viniesen a por nosotros con sus grandes cuernos.

Por fin, llegamos al final, donde se tenían unas impresionantes vistas del cañón. A la vuelta el rebaño había cambiado de lugar, y tuvimos que esperar de nuevo a que se fueran para poder pasar. Desde allí fuimos por la carretera escénica del parque hasta el último de los puntos del mapa, donde comimos antes de hacer otra caminata. Aún haríamos otro sendero más antes de marcharnos y, tras este paseo, dimos por concluido Zion.

Zion National Park, Utah
Zion National Park, Utah

Anunciaban en la zona una fuerte tormenta de viento, agua y nieve, así que madrugamos, agradecimos a Zak su ayuda y nos fuimos a Las Vegas.

Cumplimos el ritual haciéndonos la típica foto con el cartel de la entrada de la ciudad «Welcome to Fabulous Las Vegas» y dejamos el coche de alquiler. Descansamos por la tarde merecidamente tras una semana de caminatas.

Los Ángeles

Por la mañana nos fuimos a Los Ángeles. El bus paró en el barrio de Hollywood y cuando mi pie tocó tierra fue sobre la estrella de Charles Chaplin. Estaríamos dos noches en un hostel en Hollywood Boulevard, un motel de carretera reconvertido en un motel de ciudad, pintado de azul y con palmeras en el patio interior, mesa de ping pong, canasta de baloncesto, billar y lavandería. No estaba mal, aunque a veces se veía gente un poco rara. Nada extraño en esta ciudad.

Centro de Los Ángeles
Centro de Los Ángeles

A la mañana siguiente, habíamos marcado cuatro cosas interesantes en un mapa que nos disponíamos a recorrer. La primera odisea del día fue de nuevo tomar el autobús. Al cabo de más o menos una hora llegamos al centro, justo al lado del ayuntamiento de la ciudad. Al bajarnos, una señora comía al sol mientras hablaba con su amiga imaginaria. Otro dormía en un parque junto a su perro y su manta y, dos pasos más allá, un tercero hacía lo mismo en medio de la acera, ¡bienvenidos a Los Ángeles!

Nos dirigimos al Walt Disney Concert Hall, sin entrar. Donde sí entramos fue en el museo de arte contemporáneo The Broad, cuya visita es gratuita y que contiene algunas obras de Andy Warhol, Roy Lichtenstein o Jenny Saville.

Una de las mejores paradas de la ciudad fue la que hicimos en la librería The Last Bookstore. Cada sección cuenta con diferentes decoraciones acorde a los libros que allí se encuentran. Hay mapas, cofres de tesoros, libros voladores… Desde allí nos transportamos al barrio llamado Little Tokyo, un pequeño centro comercial al aire libre decorado con farolillos japoneses donde todas las tiendas venden distintos productos nipones, como ropa, accesorios y por supuesto, comida.

The last bookstore, Los Angeles
The last bookstore, Los Angeles

A la mañana siguiente, dejamos nuestra habitación y las maletas en el hotel y esperamos el autobús para ir a la playa, a la zona de Santa Mónica y Venice Beach, probablemente la zona de la ciudad que más nos gustó.

Llegamos al muelle de Santa Mónica dos horas después. Sol, playa, palmeras, restaurantes abarrotados, puestos de comida ambulante… El muelle se parecía a los que habíamos visto en Santa Cruz, lleno de restaurantes y de opciones para pasarlo bien. Dejamos el muelle y anduvimos por el paseo marítimo en dirección sur.

El largo paseo marítimo que unía Santa Mónica con Venice Beach contaba con un estupendo y ancho carril bici. Además, uno iba atravesando diferentes zonas, las de gimnastas, las de volley, las de acroyoga, las de skaters, las de musculados…

Cuando llegamos al final de Venice Beach, deshicimos el camino y volvimos. Fuimos a por las mochilas para trasladarnos después a casa de Tu, nuestro nuevo anfitrión de curioso nombre.

Tu era nacido y criado en Los Ángeles, de padres refugiados de la guerra de Vietnam. Tenía un pequeño pero bonito apartamento en una buena zona de West Hollywood. Su minúsculo sofá cama era nuestro lugar para dormir.

Santa Mónica, Los Ángeles
Santa Mónica, Los Ángeles

Al día siguiente fuimos al Farmer ‘s Market. Era un lugar agradable, con mesas y sillas para disfrutar de la comida en un espacio semiabierto común donde había cafeterías, pizzerías, asadores de carne… Al lado del mercado se encontraba el centro comercial The Grove, también en formato abierto, con callecitas peatonales muy cuidadas y de cuyos jardines brotaba música navideña.

Venice Beach, Los Ángeles
Venice Beach, Los Ángeles

Anduvimos más tarde de nuevo por la zona del teatro chino en Hollywood Boulevard, pero al final nos fuimos al no gustarnos mucho la zona.

Por la tarde fuimos al Staples Center, el estadio de baloncesto, ya que teníamos entradas para el partido en el que jugaban los Clippers contra los Phoenix Suns. La verdad es que me sorprendió positivamente, no soy muy fan de este tipo de espectáculos pero este me entretuvo bastante. Mi decepción fue que nunca pasó ningún vendedor de perritos calientes y cerveza, como sucede en Los Simpsons, lo cual me decepcionó. Ganaron los Clippers.

Estuvo lloviendo con fuerza toda la noche, la mañana y parte de la tarde. No podíamos hacer otra cosa más que dedicarnos a hacer la colada, que ya andábamos en reserva desde hacía días.

A eso de la hora de comer nos decidimos ir bajo la lluvia a un centro comercial que no valía mucho, el Beverly Center. Por la tarde, cuando dejó de llover decidimos subir al observatorio Griffith, una visita obligada cuando se viene por estos lares, desde donde tuvimos unas impresionantes vistas de la ciudad iluminada. Y esa fue nuestra última imagen de la ciudad y de Estados Unidos.

Una bellísima nueva etapa nos esperaba al día siguiente: México.

6 comentarios en «VII – Las Vegas, Parques Nacionales y Los Ángeles»

  1. Preciosa esta etapa. Causan impacto las fotos del Grand Canyon y la soledad de las carreteras. Gran contraste con la etapa anterior.
    Ya nos contarás de Guatemala¡¡

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