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I – Jerez (Cádiz), Madrid, Halifax, Montreal

Etapa I

Jerez (Cádiz), Madrid, Halifax, Montreal

Etapa I – Jerez (Cádiz), Madrid, Halifax, Montreal

Ya hace una semana que salí de Jerez y se me ha pasado muy rápido. Ese día 21 de octubre de 2021 salí de casa a las siete y media de la mañana. Había quedado con José Manuel, un chico de BlaBlaCar con el que compartiría camino hasta Madrid. Cuando llegué al punto de encuentro ya estaba allí, con otra chica que se quedaba en Sevilla. Salimos de camino antes de la hora acordada. Aún no había amanecido. El chico, casualidades de la vida, era de Prado del Rey, como mi abuela. Nos llevamos bien desde el principio y arreglamos el mundo antes de llegar a Sevilla. Cuando llegamos la chica se quedó y recogimos a dos nuevos compañeros, Pablo y Thomas. Pablo vivía en San Sebastián e iba de camino para allá. Thomas era francés e iba a estar unos meses viajando por España. Se había enamorado de Sevilla y había estado tres semanas allí. Recorrimos en unas seis horas los poco más de seiscientos kilómetros que separan Jerez de Madrid. Me despedí de José Manuel como de un amigo y le dije que nos volveríamos a ver. En Madrid, ya con Isa, aprovechamos los dos días que teníamos antes de salir de viaje. Vimos a distintas buenas amistades y familia y nos despedimos de ellos hasta dentro de un tiempo. La última noche cenamos en casa, como no podía ser de otra manera, la familia se ha de llevar siempre lo mejor.

Aeropuerto Frankfurt
Aeropuerto de Frankfurt

Madrugamos para ir al aeropuerto. No hubo lágrimas exteriorizadas en el momento de la despedida familiar, pero no dudo que por dentro las hubo en cantidad. Los ojos brillantes de Isa decían mucho.

Antes de mediodía estábamos ya en Frankfurt, donde teníamos una larga escala antes de volar a Halifax, en la costa atlántica de Canadá, el primero de nuestros destinos. Halifax fue una cabezonería mía, ya que me parecía romántico que nuestro periplo por Canadá nos llevase de mi querido océano Atlántico, el que tantos veranos me ha visto bañarme en sus costas de Cádiz, hasta el Pacífico. Y allá que fuimos.

letras halifax
Letras Halifax en paseo marítimo

Estuvimos tres noches en un hotel, dos días útiles, ya que llegamos a la noche el primer día. Eran las diez de la noche hora local (cinco menos que en España) cuando llegamos y llevábamos despiertos desde buena mañana.

El día siguiente, nuestro primer día en la ciudad, lo dedicamos a patear el centro histórico. Su ciudadela, sus calles, su malecón de madera lleno de chiringuitos… Era bonito, pero estaba (casi) desierto. Me dió la sensación de que Halifax debe ser una estupenda ciudad de veraneo en Canadá, pero a finales de octubre ya estaba de capa caída. Casas de madera de colores, como en las películas americanas, camiones grandes, autobuses de colegio amarillos, comida rápida… No había duda, estábamos en América.

Reloj Halifax
Reloj de la ciudad, Halifax

El segundo día se despertó lluvioso, tras organizarnos decidimos ir a Fisherman’s Cove, un pueblecito de pescadores al que podíamos llegar en autobús urbano. El autobús además va por la costa por lo que pudimos tener una imagen muy bonita de los bosques que el otoño nos regalaba: amarillos, rojos, naranjas, verdes, marrones… un regalo para la vista.

Otoño halifax
Colores otoñales en Halifax

Paseamos entre las tiendas de los pescadores y por una islita que se visitaba con una pasarela de madera. Vimos gente local que cruzaba en piragua a una isla cercana y se perdían en el horizonte. Otros pescaban sin descanso, agarrando peces a cada minuto. Cuando nos cansamos volvimos y cruzamos el gran puente que separa Dartmouth (ciudad vecina) de Halifax andando. Nos hacía ilusión. Había niebla y no se veía el final del puente, pero debe rondar poco más de un kilómetro por lo que no tardamos mucho.

Fisherman's Cove, Halifax
Fisherman's Cove, Halifax

Al día siguiente nos íbamos, pero hacía sol y aprovechamos para dar un largo paseo de ida y vuelta a uno de los cementerios de la ciudad, donde se encuentran ciento cincuenta de las víctimas del Titanic. También se encuentran víctimas de la gran explosión de Halifax, a causa del choque de dos buques en el que murieron unas dos mil personas y que afectó a casi toda la ciudad. 

Cementerio Fairview, Halifax
Cementerio Fairview, Halifax

Unas horas después de recoger nuestras mochilas en el hotel estábamos en Montreal subiendo al coche de David y Alex, quienes serían nuestros anfitriones durante cuatro días en la estupenda ciudad de Montreal, y que se habían tomado la molestia de venir a recogernos.

Vista de Montreal desde el viejo puerto
Vista de Montreal desde el viejo puerto

El tiempo no estaba de nuestro lado, Montreal amaneció lluvioso, y aún lo estaría unos días más. Ese primer día en la ciudad nos levantamos pronto, no se si aun seguíamos con jetlag o era la ausencia de persianas, pero a las nueve de la mañana estábamos andando camino del centro. Hicimos un tour de más de veinte kilómetros a pie ese día, visitando todo el centro histórico, el viejo puerto, el Mont Royal, el barrio gay, centros comerciales varios, etc. Llegamos a casa reventados pero ya teníamos una buena primera impresión de la ciudad. Alex y David nos prepararon la cena y cenamos los cuatro juntos compartiendo unas cervezas. Luego ellos se pusieron a estudiar, nosotros a leer, vimos una serie juntos y nos fuimos a la cama.

Otoño en Montreal
Otoño en Montreal

El segundo día en Montreal fue aún más lluvioso que el anterior, así que nos enfundamos nuestros horribles pero prácticos ponchos de lluvia y anduvimos todo el día por la calle Mont Royal, luego fuimos a la zona hipster llamada Mile End, donde compramos unos estupendos bagels en la conocida panadería Viateur. Desde allí, tras comer, fuimos a buscar unas galerías comerciales subterráneas que no encontramos, pero sí que estuvimos también en el estupendo barrio chino, donde no pudimos contenernos a comprar unos pastelitos. Compramos unas galletas de la suerte para nuestros anfitriones.

Noria en el viejo puerto, Montreal
Noria en el viejo puerto, Montreal

¡El tercer día por fin hizo sol! Nos lanzamos con energías renovadas a ver el puente Jacques Cartier y luego fuimos a lo largo del río hasta el puerto viejo de nuevo, donde con el día soleado había más actividad y mejores vistas. Ese día volvimos antes a casa para descansar, estuvimos por la tarde leyendo y buscando información sobre los siguientes destinos. A la noche habíamos quedado para comer con Frédérique, una vieja amiga de la ciudad que me alojó hace la friolera de doce años cuando vine por primera vez. Anteriormente, en 2007, se había alojado en mi casa cuando yo vivía en Dublín, el tiempo vuela. Nos pusimos al día en un bonito restaurante y luego nos unimos todos a Alex y David que habían ido a una sesión de jazz improvisado en un bar cercano. Hablamos, disfrutamos y tomamos unas cervezas y vinos. Fue una bonita última noche en la ciudad.

Torre del reloj, Montreal
Torre del reloj, Montreal

El último día en Montreal hizo muy buen tiempo. Nos había gustado la calle Mont Royal así que fuimos para allá de nuevo y la recorrimos hacia el otro lado. Tomamos un muy buen café en una cafetería de especialidad, donde la amable dependienta nos regaló un croissant. Ya en casa, comimos con David y al poco llegó Alex. Tuvimos la oportunidad de despedirnos, no sin pena, de ambos. Cargamos nuestras mochilas y nos dirigimos al punto de encuentro donde compartiríamos un coche con dos chicas y un chico, el conductor, hasta la capital del país, Ottawa.

 

 

Continuará

8 comentarios en «I – Jerez (Cádiz), Madrid, Halifax, Montreal»

  1. Pues en pocos días ya habéis visto mucho de ese maravilloso país y compartido muy buenas experiencias con vuestros anfitriones. Qué siga vuestro viaje lleno de buenos encuentros… y se llenen de vivencias vuestras botas¡¡ Besitos a los dos

    1. Me gusta mucho como describes los lugares que visitais,la sensación que tengo al leerlo es de estar alli con vosotros y eso me gusta. Seguir disfrutando tanto, pero sobre contarnos vuestra aventura. Un beso muy fuerte.

    2. Nuria Sanchez Chapela

      Me ha gustado, pero en mi opinión no solo tienes que describir los sitios que visitáis sino los sentimientos que te provican

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